Ahora entiendo porque la gente se queda prendada de Bali, te da lo que tu quieras encontrar, me recuerda algo a Ibiza. Es una isla que envuelve, te transmite paz, equilibrio, armonía, gratitud, tranquilidad, belleza, sencillez, dulzura y un sinfín de emociones ya que tienes el contraste de la Asia profunda al salirte de la zona turística con lo sofisticado y su belleza. Su religión hinduista hace que sus gentes se muevan solo por sus creencias, sus Dioses, su karma, sus valores, el equilibrio entre el Yin y el Yan.
He estado ocho días; dos en Seminyak, comparable a Marbella; dos en Uluwatu al sur, paraíso del surf, tranquilo, árido, despoblado; dos días en la isla Nusa Lembongan buceando y dos en días en Ubud, en el centro de la isla, donde todo es espiritual, yoga, meditación, selecto, elitista donde te encuentras a gente de todas partes del mundo que huyen de algo, un desamor, un vida que no le gustaba o incluso de la justicia.
En resumen, Bali es una isla que te lo pone fácil, que te atrapa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario