viernes, 7 de octubre de 2011

Java y el resumen de Indonesia

Indonesia tiene miles de islas pero seis serian las que compensasen visitar por las grandes diferencias que hay entre ellas: Papua, Sulawesi, Bali, Java, Borneo y Sumatra. En cinco semanas he conocido las cuatro primeras y parecen como países diferentes.

Java con ciento y pico millones de habitantes y del tamaño de España con carreteras malas y llenas motos, bicis y coches, hace que cualquier trayecto se eternice. Conducir por sus calles es peligroso, incluso cruzar sus calles andando es una aventura. Imagínate cuando pasé todo un día con la bici y encima circulan al lado contrario que en España, cada vez que llegaba a un cruce me bajaba de la bici y cruzaba andando y aun así me jugaba el tipo, que estrés por favor. Es una isla rica en materia prima con volcanes y tierras fértiles, producen de todo, mano de obra barata, jornadas laborables largas y solo se descansa el domingo. De religión musulmana, patriarcados, muy familiares y sociales.

El único denominador común de las islas es que comen arroz y noodles, no usan cubiertos, basura por todas partes, motos, tiendas cutres y el alcohol es carísimo.












Porque te atrapa Bali....

Ahora entiendo porque la gente se queda prendada de Bali, te da lo que tu quieras encontrar, me recuerda algo a Ibiza. Es una isla que envuelve, te transmite paz, equilibrio, armonía, gratitud, tranquilidad, belleza, sencillez, dulzura y un sinfín de emociones ya que tienes el contraste de la Asia profunda al salirte de la zona turística con lo sofisticado y su belleza. Su religión hinduista hace que sus gentes se muevan solo por sus creencias, sus Dioses, su karma, sus valores, el equilibrio entre el Yin y el Yan.

He estado ocho días; dos en Seminyak, comparable a Marbella; dos en Uluwatu al sur, paraíso del surf, tranquilo, árido, despoblado; dos días en la isla Nusa Lembongan buceando y dos en días en Ubud, en el centro de la isla, donde todo es espiritual, yoga, meditación, selecto, elitista donde te encuentras a gente de todas partes del mundo que huyen de algo, un desamor, un vida que no le gustaba o incluso de la justicia.












En resumen, Bali es una isla que te lo pone fácil, que te atrapa.

martes, 4 de octubre de 2011

En moto por la isla

Dentro de mi viaje por Bali que todavía no he concluido, he pasado casi tres días en una isla la mitad de Ibiza para hacer submarinismo y disfrutar de su paisaje. Después de mi llegada triunfal en la playa con mis maletas y el transporte en moto, me instalo en mi cabaña frente al mar y me voy directamente a hacer dos inmersiones esa misma tarde. He buceado en bastantes sitios del mundo pero este, sin lugar a dudas, es el mejor por la cantidad y variedad de corales y peces. Se sentía levitar o emborrachar con el buceo, a falta de vino, buceo (aquí no encuentro vino!!!).

Repetidas veces me dicen que tengo que alquilar una moto, la verdad es que todos se mueven con moto en esta isla incluso los niños a partir de 10 años (todos van sin carnet, sin casco, sin seguro). En Bali no me atreví por el tráfico y porque me acabaría perdiendo pero en este isla es otra cosa. Llego a la tienda de alquiler (por llamarlo de alguna manera), no me piden ni carnet, ni pasaporte, ni en que hotel estoy, ni mi nombre, solo me dice que son 3 € diarios y que cuantos días quiero. Me la suelta, sin casco por supuesto y sin darme ninguna explicación de cómo funciona y me dan la rosa, me debió de ver con cara de pava. Creo que llevo mas de 20 años sin conducir una moto y tardé un rato en averiguar como se arrancaba, apretar el freno derecho y presionar un botón amarillo a la vez y bingo. Por las mañanas buceo y por las tardes recorrer la isla en moto. Volví a recordar la sensación de libertad que te da una moto y encima sin casco. Cuando te van a adelantar pitan. Me hacia ilusión lo de ir pitando pero no tuve ocasión, era yo a la que adelantaban hasta que pude despegar la vista de la carretera y comprobar que tenia cuenta kilómetros, descubrí que mi media de velocidad era 20/25 km. por hora. Cuando lea esto mi hermano se va a estar riendo de mí una buena temporada.

La isla vive principalmente de cultivar algas, por lo demás es bastante pobre y seco aunque tenga árboles. Poco a poco van explotando más el turismo pero todavía es escaso. Ese aspecto salvaje y poco explotado es lo que lo hace auténtico y especial.













En moto por la isla

Dentro de mi viaje por Bali que todavía no he concluido, he pasado casi tres días en una isla la mitad de Ibiza para hacer submarinismo y disfrutar de su paisaje. Después de mi llegada triunfal en la playa con mis maletas y el transporte en moto, me instalo en mi cabaña frente al mar y me voy directamente a hacer dos inmersiones esa misma tarde. He buceado en bastantes sitios del mundo pero este, sin lugar a dudas, es el mejor por la cantidad y variedad de corales y peces. Se sentía levitar o emborrachar con el buceo, a falta de vino, buceo (aquí no encuentro vino!!!).

Repetidas veces me dicen que tengo que alquilar una moto, la verdad es que todos se mueven con moto en esta isla incluso los niños a partir de 10 años (todos van sin carnet, sin casco, sin seguro). En Bali no me atreví por el tráfico y porque me acabaría perdiendo pero en este isla es otra cosa. Llego a la tienda de alquiler (por llamarlo de alguna manera), no me piden ni carnet, ni pasaporte, ni en que hotel estoy, ni mi nombre, solo me dice que son 3 € diarios y que cuantos días quiero. Me la suelta, sin casco por supuesto y sin darme ninguna explicación de cómo funciona y me dan la rosa, me debió de ver con cara de pava. Creo que llevo mas de 20 años sin conducir una moto y tardé un rato en averiguar como se arrancaba, apretar el freno derecho y presionar un botón amarillo a la vez y bingo. Por las mañanas buceo y por las tardes recorrer la isla en moto. Volví a recordar la sensación de libertad que te da una moto y encima sin casco. Cuando te van a adelantar pitan. Me hacia ilusión lo de ir pitando pero no tuve ocasión, era yo a la que adelantaban hasta que pude despegar la vista de la carretera y comprobar que tenia cuenta kilómetros, descubrí que mi media de velocidad era 20/25 km. por hora. Cuando lea esto mi hermano se va a estar riendo de mí una buena temporada.

La isla vive principalmente de cultivar algas, por lo demás es bastante pobre y seco aunque tenga arboles. Poco a poco van explotando más el turismo pero todavía es escaso. Ese aspecto salvaje y poco explotado es lo que lo hace auténtico y especial.

domingo, 2 de octubre de 2011

Anecdotas por viajar sola

Las anécdotas mas curiosas me han pasado viajando sola. Estoy en Bali sola y decido ir a bucear a una islita al sureste de Bali. Hay lanchas rápidas que te llevan (fuera bordas con dos motores de 200 caballos cada uno, vamos, como los traficantes) pero no hay un atraque con pasarela para no mojarte, no, aquí tienes que meterte en el agua para subirte a la lancha, el problema era que yo cargaba con dos maletas que no quería arrastrar por la arena ni que se me mojasen. Ese tema lo pude arreglar, tengo que reconocer que cuando ven a una mujer viajar sola, la gente te ayuda mas.

Después de una hora yendo a toda pastilla llego a Nusa Lembongan, pero otro tanto de lo mismo, te dejan en la playa y tienes que bajarte en el agua y el mismo proceso, saltas al agua llevando la maleta pequeña y la grande te la bajan. En la misma playa, con las chanclas en la mano, la mochila y las maletas, una persona me pregunta a que hotel voy y si quiero que me lleva, ofrecimiento que acepto. Le sigo pero se sube a una moto, pone la maleta grande entre sus piernas y me hace un gesto para que me suba, me lo pienso un segundo y me subo, apoyo la maleta pequeña en mi muslo y la sujeto bien. La carretera aunque asfaltada pero penosa y estrecha como suele ocurrir aquí. El trayecto se me hace interminable, subiendo y bajando cuestas, por una calluja, por otra. Iba maldiciendo toda la ropa que todavía no me había puesto y la ropa de abrigo de traía de Papua y eso que decidí regalar allí la cacho mochila, el saco con esterilla y las botas. El paisaje se hacia cada vez mas despoblado como yendo al fin del mundo y yo ya pensando de todo. Cuando se mete en un camino sin asfaltar, pedregoso, yo miraba a mi alrededor y todo parecía abandonado, me doy cuenta que no había avisado a nadie de donde iba ni a que hotel y si desaparecía, nadie sabría donde buscarme. Recordaba la frase de mi madre “tan madura para unas cosas y tan inconsciente para otras”.

Por fin llegamos a la entrada de lo que supuestamente era el hotel, después de los hoteles en los que he estado en Papua, nada me asusta. Entro y veo cabañas a los lados de un camino serpenteante y frondoso buscando algo parecido a una recepción, la encuentro, me enseñan mi cabaña mirando al mar en una cala preciosa y vuelvo a respirar profundamente.